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EL TDAH Y LOS TRASTORNOS DEL ESPECTRO AUTISTA (TEA)
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Dr. Armando Filomeno*
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Desde hace poco más de un año se
ha producido en Lima una confusión en los padres de familia y el público
en general a raíz de noticias, entrevistas y reportajes aparecidos
en los medios de comunicación con respecto a los supuestos efectos
terapéuticos de la dieta libre de gluten y caseína, y otras
intervenciones —cuya utilidad jamás ha sido demostrada— sobre
los Trastornos del Espectro Autista (TEA), el Trastorno por Déficit
de Atención con Hiperactividad (TDAH) y otros problemas inconexos,
reunidos simplistamente bajo la etiqueta de trastornos del
desarrollo. Sin base alguna se ha atribuido a las vacunas, al
mercurio y a infecciones intestinales, el origen
de este grupo heterogéneo de trastornos. Algunos aspectos de
este tema pueden ser leídos en los siguientes enlaces de nuestra
web:
http://www.deficitdeatencionperu.org/dieta.htm
http://www.deficitdeatencionperu.org/tema%20breve.htm
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Si bien se trata de entidades claramente distintas, es un hecho
de observación —cada vez más aceptado— la posible
coexistencia, como trastornos asociados, del TDAH y los TEA en
una misma persona. Por ser el Trastorno por Déficit de Atención
con Hiperactividad mucho más frecuente que los Trastornos del
Espectro Autista, solo una pequeña minoría de los pacientes
con TDAH tiene también algún TEA, mientras que es más
frecuente que los pacientes con TEA tengan también TDAH. Es
importante reconocer dicha asociación lo más precozmente
posible para un manejo y seguimiento adecuados del niño que
tiene ambos trastornos.
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En el momento actual probablemente no sea problema —para la mayoría
de los profesionales con conocimientos y experiencia en el diagnóstico
y manejo del TDAH y de los TEA—, considerar ambos diagnósticos en
un mismo niño, a pesar de las objeciones doctrinarias del DSM IV,
el referente más útil y aceptado para el diagnóstico de los
trastornos neuropsiquiátricos y psiquiátricos. El siguiente artículo
trata bien este tema:
http://www.ncbi.nlm.nih.gov/entrez/query.fcgi?cmd=Retrieve&db=pubmed&dopt=Abstract&list_uids=15264500
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Un
caso representativo —tomado de la práctica diaria— puede
ser el de un niño de poco menos de dos años de edad que
presenta evidente hiperactividad, habla poco para su edad,
parece no entender suficientemente lo que se le dice y a la vez
no se esfuerza mucho por que se le entienda, sus relaciones
interpersonales no se consideran adecuadas, tiene intereses muy
circunscritos y hace pataletas con frecuencia; hay que hacer
notar que obtener esta información no siempre es fácil, siendo
necesario muchas veces insistir y repreguntar antes de que los
padres acepten o se hagan conscientes de que el niño presenta
estos problemas. En casos como éste —luego de hacer una
historia clínica cuidadosa y de la evaluación psicológica y
del lenguaje—, es muy importante que los padres obtengan
orientación psicológica dirigida a que la crianza sea adecuada
y a que se apliquen los principios de modificación de conducta
en las actividades diarias y en la estimulación del habla y del
lenguaje. El seguimiento va a aclarar el diagnóstico, lo que
conducirá a un mejor manejo terapéutico que puede requerir
medicación para el TDAH,
así como la educación adecuada para el TEA y la terapia
formal del lenguaje cuando sea necesaria.
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En contraste con el caso precedente —en el que todo indica que
existe un TEA con TDAH asociado— es frecuente ver a niños pequeños
que acuden a la consulta presentando solo
exceso de actividad motora, acompañado de retraso en hablar
y una conducta difícil en casa. Una orientación adecuado de la
crianza y del manejo de la conducta pueden ser lo único necesario
inicialmente, debiéndose precisar más adelante el diagnóstico;
debe mencionarse en este contexto la posible dificultad para
diferenciar algunas características del TDAH de aquellas de un TEA
a esta edad. El siguiente enlace puede ayudar en el manejo de casos
como éste:
http://www.deficitdeatencionperu.org/bakula.htm
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Cuando se trata de un niño preescolar o escolar que presenta
características del TDAH y de un TEA y en quien el diagnóstico
no ha sido efectuado previamente, conviene hacer una cuidadosa
evaluación psicológica, y del lenguaje y aprendizaje. El
correcto manejo implica la educación adecuada para los
trastornos presentes, el buen manejo psicológico en casa y en
el colegio, el tratamiento medicamentoso para el TDAH y
opcionalmente para las características más perturbadoras del
TEA.
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Hasta hace relativamente poco tiempo el diagnóstico autismo era
infrecuente; la labor pionera de la neuropediatra Isabelle Rapin
y la mayor precisión de los criterios diagnósticos, han
llevado a que se le reconozca con más facilidad y más
precozmente, por lo que se habla —sin fundamento real hasta el
momento— de un aumento en su frecuencia y aun de una
“epidemia”. Cuando en nuestro medio se dice que un niño
tiene “rasgos autistas” se quiere decir que no cumple con
todos los criterios diagnósticos de un TEA, siendo a la vez
este término un eufemismo de autismo, algo más aceptable por
los padres y que facilita que se tomen las medidas necesarias en
vez de entrar en pánico.
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La difusión que recibe
actualmente el Síndrome de Asperger (SA), ha contribuido al
reconocimiento cada vez mayor de los casos leves y de alto
funcionamiento de los Trastornos del Espectro Autista. También
debe decirse que a menudo se aplica este término, en forma laxa, a
quienes tienen realmente autismo, pues el SA es un diagnóstico más
aceptable socialmente. El mismo abuso en la aplicación del término
probablemente también ocurra al hacerse este diagnóstico
retrospectivamente a personajes históricos, sin que existan
suficientes elementos de juicio para ello.
Aunque este no es el lugar
para una discusión profunda del tratamiento medicamentoso de los
TEA, debe mencionarse que depende de las manifestaciones
predominantes. Cuando están
asociados al TDAH, el metilfenidato es el medicamento de elección
—igual que cuando el TDAH se presenta independientemente—,
debiendo considerarse a la atomoxetina el medicamento alternativo.
Si la agresividad, los problemas de sociabilidad y los movimientos
repetitivos son lo más importante, los neurolépticos
—especialmente los llamados atípicos, que tienen menos efectos
secundarios, como la risperidona y olanzapina— son de utilidad.
Por último, si la obsesividad y las conductas rituales son el
problema mayor, pueden utilizarse los inhibidores selectivos de la
recaptación de serotonina, como la fluoxetina, sertralina, etc.
Cuando el Trastorno por Déficit de Atención con
Hiperactividad está asociado a un Trastorno del Espectro Autista,
el resultado del tratamiento medicamentoso del TDAH no suele ser tan
satisfactorio como cuando se presenta independientemente; dicho
esto, sin embargo, no debe negársele el posible beneficio terapéutico
a quien presenta ambos trastornos. El pronóstico de estos pacientes
depende principalmente de la severidad del TEA y del nivel de
inteligencia, siendo naturalmente mejor en quien tiene el Síndrome
de Asperger, que es la forma más leve de este trastorno, asociada a
inteligencia normal y ausencia de problemas serios
del lenguaje.
Como el Síndrome de Tourette puede presentarse como
trastorno asociado al TDAH, y también a los TEA, es posible que en
un paciente puedan coexistir los tres. Al aumentar el número de
trastornos en un mismo
paciente, mayor es la complejidad de su manejo y más incierto el
pronóstico. La Epilepsia o Trastorno Convulsivo puede ocurrir en el
autismo; este trastorno y los problemas derivados de la medicación
anticonvulsiva complican aún más el manejo y el pronóstico.
Resumiendo y precisando: el TDAH y
los TEA son trastornos neuropsiquiátricos totalmente diferentes, en
cuanto a patogenia, manifestaciones clínicas y pronóstico. La única
conexión entre ellos es que ocasionalmente pueden estar presentes
en una misma persona, debiendo reconocerse este hecho cuando ocurre,
para un mejor manejo del problema en el niño y mejores
posibilidades en su vida futura.
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* El
Dr. Armando Filomeno es neurólogo asesor de la Asociación Peruana
de Déficit de Atención (APDA), de la Asociación Síndrome de
Tourette del Perú (ASTP) y de la Asociación de Familias Peruanas
con Miembros Asperger (FAMASPI). Correo electrónico: armandofilomeno@telefonica.net.pe
En
el presente artículo el término Trastorno del Espectro Autista se
circunscribe al autismo clásico y al Síndrome de Asperger; se
utilizan las mismas siglas para el singular y plural (TEA).
Artículo aparecido en el boletín electrónico n.º
11 del APDA del 15 de marzo del 2006. Ha sido reproducido en la página web de
FAMASPI. Actualizado en julio del 2006.
A manera de colofón quiero mencionar que en junio del 2006
el Dr. Oliver Sacks, notable neurólogo y ensayista británico
radicado en los EE.UU., participó en un seminario efectuado en Lima
cuyos tópicos fueron el Síndrome de Asperger y otros Trastornos
del Espectro Autista y el Síndrome de Tourette.
Enlace al programa.
Artículo
basado en la conferencia Síndrome de Asperger y otros trastornos
del espectro autista. Patogenia y tratamiento: mitos y realidades.
Enlace. Dicho artículo (sin las referencias bibliográficas) ha sido reproducido en Gestión
Médica, edición
474, año 11, pag 18 y 19, Psiquiatría, Lunes 28 de agosto a
domingo 3
de septiembre del 2006.
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