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El
Síndrome de Tourette (ST) es un problema neuropsiquiátrico
caracterizado por la presencia de tics y, con mucha frecuencia,
conductas compulsivas que pueden llegar a constituir el Trastorno
Obsesivo Compulsivo (TOC). En la mitad de los casos también existe
Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH),
siendo también frecuentes los problemas de conducta, de
aprendizaje, la ansiedad y la depresión.
Los
tics, que son indispensables para el diagnóstico del ST, son
movimientos (tics motores) o vocalizaciones (tics vocales o fónicos),
que pueden ser simples o complejos. Los tics más comunes son
parpadear, mover los ojos, hacer, muecas, carraspear, tocar objetos,
repetir palabras, etc; en adolescentes y adultos los tics suelen ser
precedidos de sensaciones localizadas o generalizadas, que son
aliviadas transitoriamente por la ejecución del tic. Anecdóticamente,
la coprolalia —decir malas palabras fuera de contexto— es un tic
vocal complejo, felizmente no muy frecuente, que ha alcanzado
exagerada notoriedad; en una época se pensaba que debía estar
presente para diagnosticar el ST. Los tics se repiten con gran
frecuencia, se presentan en oleadas, todos los días, durante
semanas o meses, siendo luego reemplazados por otros para luego
reaparecer, aisladamente o asociados a otros tics. Para diagnosticar
el Síndrome de Tourette es necesario que hayan ocurrido por lo
menos dos tics motores y un tic fónico, y que durante por lo menos
un año la mayor parte del tiempo el paciente haya tenido tics. La
edad de inicio generalmente es la primera década de vida, pueden
acentuarse en la adolescencia y suelen mejorar o desaparecer cuando
se llega a la edad adulta. La mayor parte de las veces los tics no
interfieren significativamente en la vida de la persona, pero pueden
llegar a ser severos y requerir medicación para aliviarlos. La Tourette Syndrome
Association, Inc. tiene un video muy ilustrativo sobre los tics,
que puede ser visto en Internet. Enlace.
En la página web de la misma asociación, el Dr. John Walkup se
ocupa, en una excelente
conferencia en video de tres horas de duración, de los aspectos
psiquiátricos del Síndrome de Tourette. Enlace.
En
la mayor parte de los casos hay compulsiones, que son actos que se
efectúan sin razón, como tocar objetos, ordenarlos, contar,
repetir un acto o una frase hasta tener la sensación de que ha sido
efectuado correctamente; en adolescentes y adultos las compulsiones
obedecen a obsesiones, que son ideas que vienen sin razón a la
cabeza, y que obligan al paciente a efectuar la compulsión. El
Trastorno Obsesivo Compulsivo (T0C), que está presente cuando las
obsesiones y compulsiones consumen mucho tiempo e interfieren en la
vida de la persona, suele ser el mayor problema de quien tiene el
ST, y con frecuencia requiere medicación.
El Síndrome de
Tourette es de causa genética, existiendo algunos factores que
pueden facilitar su manifestación; casi siempre, en un paciente con
el ST hay historia familiar de tics o de TOC, considerándose que
ambos son una unidad biológica. Existe más de un defecto bioquímico
en el ST; se piensa que los tics se deben a un exceso de actividad
de dopamina en los ganglios de la base del cerebro, siendo aliviados
por medicamentos antagonistas de la dopamina; en el TOC se piensa
que hay aumento de recaptación de serotonina, siendo aliviado por
los medicamentos que bloquean dicha recaptación. Alrededor de un
20% de los pacientes con TOC tiene Síndrome de Tourette.
El Síndrome de
Tourette y el Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad
se consideran trastornos asociados. El ST está presente en
aproximadamente uno de cada 100 pacientes con TDAH; la
asociación tiene una mayor frecuencia con las formas incompletas
del ST, que son los trastornos crónicos de tics, los cuales suelen
ocurrir en familiares de los pacientes con este síndrome. Visto
desde el lado opuesto, uno de cada dos pacientes con el ST tiene el
TDAH. Cuando ambos trastornos ocurren en el mismo paciente, lo usual
es que primero aparezcan los síntomas del TDAH y que luego de
algunos años aparezcan los tics, a menudo con el pretexto del
tratamiento con estimulantes; cuando hay TOC asociado, a menudo se
inicia en la adolescencia.
Cómo
complica el ST el diagnóstico, el manejo y el curso del TDAH
El paciente con
TDAH, cuando también tiene ST, suele presentar inicialmente los síntomas
del primero (déficit de atención o hiperactividad-impulsividad),
luego de pocos años, esté o no en tratamiento con medicamentos
estimulantes, aparecen los tics.
Los
dos componentes del ST: los tics y el TOC complican el diagnóstico
y el curso del TDAH. El diagnóstico se complica porque siendo tan
llamativos los tics, con frecuencia no se presta suficiente atención
a la sintomatología del TDAH, que suele ser lo que más problemas
trae a mediano y largo plazo. Este descuido en el diagnóstico y la
omisión del tratamiento, hacen que el TDAH siga su curso natural, a
menudo con lamentables efectos futuros. La presencia de tics, cuando
son intensos y frecuentes, interfiere con el aprendizaje debido al
esfuerzo que suele hacer el niño o adolescente para suprimirlos y
así no llamar la atención y evitar ser objeto de burlas o bromas.
Las compulsiones, al llevar a una repetición innecesaria de actos,
consumen un tiempo importante para el aprendizaje escolar; si
además existen obsesiones, el efecto es mayor.
La mayoría de
pacientes con ST tolera bien el metilfenidato; los tics no suelen
ser afectados o incluso pueden mejorar, debido a la disminución de
la tensión emocional al poder atender mejor y rendir más
adecuadamente en el colegio. Cuando los tics aumentan con este
medicamento, suele bastar con disminuir la dosis para que dicho
efecto desaparezca; cuando los tics persisten o la dosis del
metilfenidato tolerada es demasiado baja para ser efectiva, debe
considerarse el uso de la atomoxetina; con este último medicamento, los tics no solo no
aumentan, sino que suelen disminuir con el paso de los meses.
Cómo
complica el TDAH el manejo y el curso del ST
Cuando
el niño con
el Síndrome de Tourette tiene solo tics
—y como en la mayor parte de los casos son escasos y de
poca intensidad— ellos no representan mayor problema en su vida
escolar, familiar y social. El TDAH agrega los problemas debidos a
su propia sintomatología (déficit de atención e
hiperactividad-impulsividad), y a sus trastornos asociados
(problemas de aprendizaje, problemas de conducta, ansiedad y depresión).
Esta patología asociada suele ser el mayor problema en el manejo y
en el pronóstico del paciente con el Síndrome de Tourette.
Además,
como ya se ha mencionado, la medicación —que es el tratamiento más
efectivo en el TDAH— puede acentuar los tics y hacer que ellos
sean un problema mayor en la vida social y escolar del niño.
* El
Dr. Armando Filomeno es neurólogo asesor fundador de la Asociación
Síndrome de Tourette del Perú (ASTP), por cuyo encargo coordinó
el Curso Internacional Síndrome de Tourete y Patología Asociada en
mayo del 2002
(que
contó con la participación del Dr. James Leckman, de la
Universidad de Yale),
y en cuya representación asistió a la reunión
bienal de
la Asociación Tourette de los EEUU en noviembre del mismo año. Programa del
curso.
El
correo electrónico de la ASTP es: astouretteperu@yahoo.com
Artículo publicado en el boletín electrónico n.º 5 del APDA, del
19 de septiembre del 2004. Reproducido en el TDAH Journal,
Terremotos y Soñadores, Nº 8, diciembre del 2004. Buenos Aires.
Actualizado en noviembre del 2006.
Este
tema (“TDAH y Síndrome de Tourette”),
fue desarrollado por el autor en la II Conferencia Internacional de
la Fundación Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad,
Argentina, el 1 y 2 de septiembre del 2005, en Buenos Aires.
Adenda. La Asociación
Síndrome de Tourette del Perú organizó con el Departamento
de Psicología de la Universidad Católica del Perú —el 16
y el 17 de junio del 2006— un seminario internacional con la
participación del Dr. Oliver Sacks y de profesionales peruanos. Enlace
al programa
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