|
RESÚMENES DEL CURSO SOBRE
DÉFICIT DE ATENCIÓN DEL 3 DE JULIO DEL 2004
III parte
TERAPIA COGNITIVO-CONDUCTUAL PARA EL TDAH
Psicóloga Oriele Montezuma
montezuma@amauta.rcp.net.pe
La terapia cognitivo-conductual ofrece un abordaje
integral vinculando los aspectos cognitivo, afectivo
y comportamental-social
de la persona
con TDAH. Incluye un conjunto de estrategias
interrelacionadas para proveer experiencias y
aprendizajes nuevos, dentro de un esquema conceptual
teórico, metodológico y una filosofía cuyos
postulados fundamentales son: a) tanto la conducta
normal como anormal están regidas por los mismos
principios; b) el aprendizaje está mediado por
procesos cognitivos; c) los pensamientos,
sentimientos y la conducta están causal y sistemáticamente
interrelacionados; d) es factible modificar los
factores ambientales (externos al sujeto) y
cognitivo-efectivos (pensamientos, creencias,
ideas del sujeto); y e) somete sus procedimientos a
una evaluación objetiva y verificación empírica
de manera permanente.
En
este enfoque, el terapeuta es un consultor
(colaborador, facilitador), experto en el análisis
del comportamiento (recoge e interpreta información
de diferentes fuentes en compañía de otros
profesionales que conforman un equipo en el que se
incluye a la familia y a la propia persona con TDAH)
y educador o diseñador de experiencias de
aprendizaje que pueden remediar las cogniciones
disfuncionales y los patrones conductuales y
afectivos.
La persona con TDAH presenta una forma de procesar
la información que representa su estilo conductual
característico, con el que se enfrenta a un medio
ambiente familiar (estilo de familia) y social, lo
que implica un desafío para su adaptación. El
abordaje requiere de la aplicación de estrategias
dirigidas a la persona y a su entorno; estas se diseñan
en base al análisis funcional de cada caso. Si las
disfunciones están principalmente relacionadas con
los estímulos antecedentes, las estrategias más
utilizadas pueden ser: la exposición al estímulo,
la desensibilización sistemática; si están más
relacionadas con las variables del organismo se
cuenta con estrategias como la retroalimentación,
la relajación, respiración, la identificación de
sensaciones y emociones; si se trata de disfunciones
cognitivas se da prioridad a técnicas como las
racionales y de
reestructuración cognitiva, entrenamiento en
atribuciones, solución de problemas,
autoinstrucciones; si es el comportamiento el que más
interfiere en su adaptación, se pueden aplicar las
técnicas de modelamiento, el entrenamiento en
habilidades sociales y de autoafirmación o la
educación afectiva;
y si son las consecuencias las que mantienen sus
comportamientos, las técnicas de manejo de
contingencias, sistemas organizacionales y los
contratos conductuales, entre otras.
Estas estrategias tienen como objetivo final la
autorregulación, mediante el conocimiento que el
propio sujeto debe tener: a) sobre sus capacidades,
limitaciones, intereses, motivaciones (metacognición
de variables de la persona) para el desarrollo pleno
de sus potencialidades;
b) sobre las características de las tareas a
las que se enfrenta y los mejores procedimientos
para abordarlas (metacognición de variables y
estrategias); y c) sobre las peculiaridades del
contexto (metacognición de variables del contexto)
que le permita optimizar su ambiente y adoptar
actitudes, valoraciones y conductas útiles para
adaptarse a lo que no pueden cambiar.
Estos objetivos
son los mismos para el entorno familiar y social, es
por esto que se involucra a la familia como miembro
activo del equipo, brindándole orientación y
educación sobre el TDAH, capacitándola en las técnicas
cognitivo conductuales, incorporándola a grupos de
soporte y de terapia familiar (si fuese necesario),
abriendo canales de comunicación permanente con los
otros miembros del equipo y del entorno
educativo-social al que se capacita y sugiriendo
estrategias que involucren modificaciones
ambientales, académicas y orientación a pares, según
las necesidades.
PSICOTERAPIA PSICOANALÍTICA Y TDAH
Psicoterapeuta Beatriz Alcalde
balcaldeg@terra.com.pe
El Trastorno por Déficit de Atención con o sin
Hiperactividad afecta a quien lo presenta tanto en
su desempeño social y laboral como en su manejo
afectivo y emocional. Una vez diagnosticado, el TDAH
deberá ser abordado multidisciplinariamente. Se
deberá tratar los problemas de atención, distracción
e impulsividad con las terapias y medicación
adecuadas pero sería un error descuidar los
problemas de ansiedad, depresión y autoestima que
pudieran existir.
La experiencia de tener TDAH está llena de vergüenza,
humillación y
autocastigo, muchos pacientes sienten que han
perdido la confianza en sí mismos y tienen una
historia de constantes malentendidos. La
psicoterapia psicoanalítica ayuda al paciente con
TDAH a reconciliarse con sus heridas y fracasos
pasados, a aprender a aceptar sus imperfecciones y a
abandonar las antiguas defensas patológicas que
creaban barreras entre él y los demás.
El psicoterapeuta que trate personas con TDAH deberá
tener un conocimiento cabal y profundo de lo que es
el trastorno de TDAH, lo que le permitirá adecuar
su técnica a las necesidades de este paciente.
ACOMPAÑAMIENTO TERAPÉUTICO Y DÉFICIT DE ATENCIÓN
Psicóloga Carolina Benavides carolinabenavides@hotmail.com
Psicóloga Roxana Dubreuil chanie_dv@hotmail.com
Hace aproximadamente 20 años, se utilizó por
primera vez en nuestro
país el servicio de acompañantes terapéuticos
para asistir a pacientes psiquiátricos o
severamente perturbados. En países como Argentina,
Brasil, España, Inglaterra o Estados Unidos, el
acompañamiento terapéutico (AT) también ha venido
siendo una fuente de apoyo para el tratamiento de
estos pacientes, resultando ser muy efectivo.
Principalmente, el AT se concentra en el establecimiento de un vínculo
de confianza entre acompañante y paciente; es
decir, entre una persona que ha perdido la capacidad
de confiar y aquel que es capaz de retransmitir esa
confianza básica necesaria para el desarrollo. Es
entonces, a partir de la concepción social e
interaccional del ser humano, que se introduce la
idea del acompañante terapéutico como agente
promotor del cambio psíquico y social.
El AT consiste, por lo tanto, en acompañar al
paciente en su día a día y a través de sus
diversas actividades, ayudándolo a desenvolverse
mejor en estas y a resolver y detectar las
dificultades que tiene en su vida diaria. La función
del acompañante terapéutico es cumplir las
disposiciones determinadas por el equipo terapéutico,
siendo él un agente de cambio que estimula
potencialidades en el paciente para desarrollar su
proyecto de vida.
En la actualidad, existe en el Perú la Sociedad
Peruana de Acompañamiento Terapéutico, organización
encargada de capacitar a profesionales de la salud
en este rol y de promoverlo en los diversos sectores
de nuestra sociedad. Esta institución no solo se ha
concentrado en la asistencia de pacientes psiquiátricos
o con desórdenes del desarrollo, sino también de
aquellas personas que sufren de carencias sociales,
dificultades académicas y efectos de la tercera
edad.
En relación al trabajo realizado con pacientes con
déficit de atención e hiperactividad, el AT ha
incursionado basándose en el modelo interaccional y
también en lo que en los Estados Unidos llaman
coaching. La palabra coach significa entrenador y ha
sido habitualmente utilizada para referirse a
entrenadores de deportes o profesores de música. La
labor de un acompañante terapéutico, en estos
casos, es similar a la de un coach, buscando que el
paciente se responsabilice de su vida, confíe en sí
mismo y trabaje en dirección a la realización de
sus metas y deseos. El acompañante terapéutico
provee de una estructura al paciente, lo
retroalimenta y lo anima a seguir en un proceso de
aprendizaje dinámico; funciona como receptor de las
angustias y miedos del paciente, como modelo de
identificación, como facilitador del logro de sus
metas y como agente promotor de estrategias de
organización y socialización.
|