Debido
a una cobertura, cada vez mayor, en publicaciones importantes como
Discover, Time y Newsweek, el neurofeedback se ha convertido en una
intervención popular —aunque controvertida—
usada para el tratamiento del TDAH. Los científicos saben desde
hace muchos años que el cerebro emite diversas ondas que revelan su
actividad eléctrica. Los diversos tipos de ondas cerebrales dependen de
que la persona se encuentre en un estado de enfoque y atención o de
somnolencia/ensueño. El neurofeedback permite que estas ondas
cerebrales sean visualizadas en una computadora mientras ocurren.
Quienes trabajan con el neurofeedback creen que enseñando a una persona
con TDAH a producir las ondas cerebrales que se asocian a un estado
relajado, alerta y focalizado, y luego, a practicar esta habilidad
durante muchas horas, le permite aprender a mantener este estado. Como
resultado de ello, muchos síntomas del TDAH disminuirán. Sin embargo,
muchos científicos no creen que
dichas aseveraciones hayan sido suficientemente documentadas.
¿Cómo
se lleva a cabo el tratamiento con neurofeedback?
Una
típica sesión clínica de entrenamiento de neurofeedback para un chico
con TDAH consiste en colocar electrodos —sensores que captan la
actividad eléctrica del cerebro— en su cabeza, a través de un gel
conductor. Este es un procedimiento completamente indoloro. Los alambres
de estos electrodos están conectados a un dispositivo que amplifica la
pequeña señal que captan los electrodos. El chico se sienta en una
silla cómoda y observa el monitor de una computadora. El monitor
muestra una imagen, como un gráfico en movimiento, que indica el grado
en el cual el chico está produciendo el patrón de actividad eléctrica
cerebral deseado. El objetivo es
que el chico aprenda a producir el tipo de actividad eléctrica cerebral
que se asocia a un estado de focalización y atención.
En
el curso de numerosas sesiones de entrenamiento, gradualmente puede
hacerse más fácil para el chico lograr y mantener este estado por
periodos mayores de tiempo. Quienes defienden el neurofeedback a menudo
describen este entrenamiento como un programa de ejercicio para el
cerebro. El entrenamiento continúa hasta que el chico es capaz de
lograr y mantener consistentemente un patrón que muestre un estado de
relajación y atención. Este entrenamiento típicamente requiere de 40
a 60 sesiones, cada una de las cuales tiene un costo de 40 a 120 dólares.
Al concluir el tratamiento, los defensores del neurofeedback creen que
el incremento en la atención y la reducción de la impulsividad,
evidenciados durante el entrenamiento, se transferirán a áreas
importantes de la vida del chico —por ejemplo, casa y escuela. Hay
varios estudios publicados, discutidos en este artículo, que coinciden
con esta posición; sin embargo, los críticos del neurofeedback no
consideran que exista suficiente evidencia creíble que indique que tal
transferencia ocurra.
Breve
historia del neurofeedback
En
la década de los años 70, el neurofeedback ya se usaba como un
tratamiento experimental para trastornos neurológicos, tales como la
epilepsia. Cuando a los clientes se les enseñaba a relajarse y a
producir actividad eléctrica cerebral específica para la zona
estudiada, se reducía la frecuencia de las crisis (Sterman et al.,
1974). En investigaciones posteriores, los científicos reportaron que
el neurofeedback podía ayudar a reducir los síntomas asociados al TDAH
(Lubar & Shouse, 1976). Luego, la National Aeronautics and Space
Administration (NASA) comenzó a investigar si el entrenamiento de la atención usando el neurofeedback, podía
ayudar a prevenir accidentes entre los astronautas y pilotos durante el
vuelo. Esto llevó a los científicos de la NASA a desarrollar una nueva
aplicación de la tecnología del entrenamiento mediante el
neurofeedback, en la cual la habilidad de los niños para mantener un
estado de EEG deseado estaba relacionada a su habilidad para controlar
video juegos. Este enfoque del tratamiento con neurofeedback,
gradualmente se ha hecho más generalizado.
Al
emerger reportes prometedores del tratamiento con neurofeedback, este
pasó de ser una técnica experimental con base preliminar de
investigación, a convertirse en un tratamiento que se proporcionó a un
número cada vez mayor de niños. Muchos científicos que investigan el
TDAH expresaron su inquietud con respecto a que el neurofeedback era un
tratamiento caro y no probado que podía disuadir a los padres
de seleccionar otros
tratamientos apoyados por mayor evidencia empírica a su favor —como
la medicación estimulante y la terapia de conducta. Estos científicos
sostuvieron que la eficacia del neurofeedback no había sido demostrada
concluyentemente, a través de estudios clínicos controlados
cuidadosamente, y que los padres debían ser extremadamente cautelosos
antes de seleccionar este tratamiento.
Estado
actual de la evidencia con respecto al tratamiento con el neurofeedback
El
debate sobre el valor del tratamiento con neurofeedback para el TDAH ha
continuado en las últimas décadas. Sus defensores señalan muchos
estudios publicados, con numerosas anécdotas de padres y profesionales
clínicos sobre la utilidad de este método. Los críticos argumentan
que todos esos estudios tienen limitaciones significativas que prohíben
llegar a una firme conclusión sobre la efectividad del tratamiento con
neurofeedback. Una revisión de dos estudios recientemente publicados
puede ayudar a esclarecer por qué estos puntos de vista tan fuertemente
opuestos continúan manteniéndose con tanta convicción.
En
el primer estudio (Monastra et al., 2001), 101 niños y adolescentes con
TDAH recibieron tratamiento multimodal, que incluyó medicación
estimulante, terapia de conducta y servicios de consultoría escolar. De
estos participantes, 51 también recibieron neurofeedback porque sus
padres decidieron incluirlo en el tratamiento. Los participantes de
ambos grupos —tratamiento multimodal versus tratamiento multimodal más
neurofeedback— no diferían en cuanto a la severidad de los síntomas
antes de empezar el tratamiento, la única diferencia fue que algunos
recibieron tratamiento con neurofeedback y otros no. Doce meses después,
de acuerdo a las escalas de conducta para padres y profesores, los
participantes cuyo tratamiento incluía el neurofeedback mejoraron más
y ya no mostraron los patrones de ondas cerebrales que los hacía
sustancialmente diferentes de los niños sin TDAH. Esta mejoría se
mantuvo una semana después de haberse descontinuado la medicación y
sugería que añadir el neurofeedback a un tratamiento multimodal se
asocia a beneficios adicionales importantes.
En
un segundo estudio (Fuchs et al., 2003), a los padres de 34 niños con
TDAH, entre los 8 y 12 años, se les dio a elegir entre medicación
estimulante y tratamiento con neurofeedback para sus hijos. La mayoría
—los padres de 22 niños— optó por el tratamiento con
neurofeedback. Después de tres meses, los niños de ambos grupos
mostraron reducciones significativas y similares de los síntomas del
TDAH, de acuerdo a sus padres y profesores. Las pruebas de laboratorio
para la atención también mostraron una mejoría equivalente.
¿Qué
conclusiones se pueden sacar de estos recientes reportes? Claramente, en
ambos estudios, los niños que recibieron neurofeedback parecieron
beneficiarse con este tratamiento. Estos beneficios fueron evidentes en
los reportes de padres y profesores, así como en las mediciones de
atención hechas en laboratorio. Dada la naturaleza convincente de estos
resultados, que coinciden con resultados de otros estudios, ¿por qué
muchos científicos continúan considerando el neurofeedback como un
tratamiento no comprobado y altamente experimental para el TDAH?
La
razón para este escepticismo es que a pesar de que los niños en estos
estudios parecieron mejorar, las limitaciones de los métodos de los
investigadores hicieron imposible saber a qué se debió esta mejoría.
Una limitación importante de ambos estudios es que los padres fueron
quienes decidieron si se usaba el neurofeedback en sus hijos, en vez de
que esto fuese determinado al azar (esto es, asignación al azar). La
ausencia de esta asignación al azar hace imposible descartar otros
factores que expliquen las diferencias obtenidas entre ambos grupos.
Esta limitación se encuentra en prácticamente todos los estudios sobre
el neurofeedback.
Otra
limitación es la falta de control con respecto a la atención extra que
el terapista proporcionó a los niños que recibieron tratamiento con neurofeedback. Es posible que esta atención
extra —y no el tratamiento con neurofeedback— haya sido la
responsable de la mejoría en los niños. Aunque esto puede ser
improbable, debido a que los síntomas del TDAH no suelen responder únicamente
a atención y apoyo de los adultos, no puede ser concluyentemente
descartado como explicación.
También
es importante notar que ninguno de los estudios permitió sacar ninguna
conclusión sobre si proporcionar a los niños el feedback de su
actividad eléctrica cerebral fue un componente necesario del
tratamiento. Tal vez el enfocar la atención en diversas tareas de
computadora, varias veces por semana, durante un periodo extenso, podría
ayudar a los niños a desarrollar sus habilidades de atención sin
importar si se proporciona o no tal feedback. Los controles
experimentales necesarios para determinar esto no fueron incluidos en
ninguno de los estudios.
Finalmente,
como los niños de estos estudios no tuvieron seguimiento por un periodo
significativo de tiempo luego de que el tratamiento terminó, no se sabe
si la mejoría asociada al neurofeedback persistió luego de finalizado
el entrenamiento. Algunos de los propugnadores del neurofeedback han
afirmado que a diferencia del tratamiento medicamentoso, en el cual los
beneficios generalmente no se mantienen cuando la medicación se
interrumpe, la mejoría con el neurofeedback persiste porque el niño ha
aprendido una nueva habilidad —por ejemplo, la habilidad para producir
y mantener un estado atento y focalizado. No tenemos conocimiento, sin
embargo, de estudios en los que esta afirmación haya sido documentada.
Es
importante enfatizar que las limitaciones discutidas previamente fueron
inevitables porque estos estudios fueron realizados en situaciones
regulares de tratamiento, en las que los padres pagaron por los
servicios proporcionados. En este contexto, no es posible asignar a los
niños a diferentes tratamientos al azar. Proporcionar atención
equivalente por parte de un terapista a los niños cuyos padres no
escogieron el neurofeedback
—o el tipo de control necesario para establecer el feedback sobre la
actividad eléctrica cerebral— también es impracticable. El hecho de
que estas limitaciones no hayan podido ser evitadas, no elimina los
problemas creados para interpretar los resultados de los estudios. En
consecuencia, creemos que quienes critican el neurofeedback tienen razón
cuando enfatizan que la eficacia de este tratamiento aún no ha sido
concluyentemente demostrada, de acuerdo a los estándares científicos
aceptados.
Por
otro lado, es importante reconocer que estos estudios reflejan el
contexto en el cual los padres toman en realidad las decisiones sobre el
tratamiento para sus hijos. Esto es, a los padres se les presentan
diversas opciones de tratamiento y deben decidir cuál seguir. Desde
esta perspectiva, los resultados prometedores de estos estudios pueden
interpretarse como que sugieren que cuando los padres escogen el
tratamiento con neurofeedback para sus hijos, sea solo o en combinación
con enfoques más convencionales, hay un posibilidad razonable de que lo
encuentren efectivo.
¿Qué
viene a continuación?
De
muchas maneras, el debate de hoy en día sobre el neurofeedback no es
diferente al de 10 a 15 años
atrás. De un lado, hay evidencia de que los niños con TDAH que reciben
el tratamiento con neurofeedback obtienen algunos beneficios de esa
experiencia. De otro lado, de acuerdo a las razones discutidas
anteriormente, la eficacia del neurofeedback no ha sido demostrada
concluyentemente de acuerdo a los estándares científicos de aceptación
universal. Como un crítico
recientemente señaló, la evidencia que existe hasta el momento no
cumpliría con los estándares fijados por la FDA para clasificar al
neurofeedback como una intervención médica para el TDAH (Barkley R.A.,
The ADHD Report, 2003:11,7-9). La incertidumbre sobre la eficacia del
neurofeedback continuará hasta que se efectúen estudios a gran escala
que incluyan los controles experimentales necesarios.
Mientras
tal investigación no se haya efectuado, los padres que consideren el
tratamiento de neurofeedback para sus hijos deben ser conscientes de que
a pesar de los resultados prometedores reportados, hay otras
intervenciones —tratamiento medicamentoso, terapia de conducta y ambos
combinados—, cuya eficacia ha sido claramente demostrada en numerosos
estudios cuidadosamente controlados. Por esta razón, estas son las
intervenciones recomendadas en los lineamientos para el tratamiento,
recientemente publicados por la American Academy of Child and Adolescent
Psychiatry (1997) y la American Academy of Pediatrics (2001).
Se
espera que pronto se realicen las investigaciones necesarias para
proveer de respuestas más definitivas a importantes interrogantes sobre
el tratamiento con neurofeedback, de modo que los padres puedan tomar
decisiones con suficiente información sobre este tratamiento. Estos
problemas sobre el neurofeedback que hasta hoy no han sido resueltos,
pueden permanecer así por muchos años a menos que los científicos
inicien los estudios necesarios.
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REFERENCIAS
BIBLIOGRÁFICAS
—
American Academy of Child and Adolescent Psychiatry
1997 «Practice parameters for the assessment and treatment
of children, adolescents and adults with attention-deficit
hyperactivity disorder». Journal of the American Academy of Child
and Adolescent Psychiatry, 36, pp. 85S-121S.
Am
— American Academy of Pediatrics
2001«Clinical
practice guidelines. Treatment of the school- aged child with
attention-deficit/hyperactivity disorder».
Pediatrics, 108, pp. 1033-1044.
B
— Barkley, R. A.
2003 «Editorial commentary on EEG and neurofeedback findings
in AD/HD». The AD/HD Report, 11, pp. 7-9.
—
Fuchs, T., N. Birbaumer, W. Lutzenberger, J. H. Gruzelier y J. Kaiser
2003 «Neurofeedback treatment
for AD/HD in children: A comparison with methylphenidate». Applied
Psychophysiology and Biofeedback, 28, pp. 1-12.
— Lubar, J. F. y M. N. Shouse
1976 «EEG and behavioral changes in a hyperactive child
concurrent with training of the sensorimotor rhythm (SMR). A
preliminary report». Biofeedback and Self-Regulation, 1, pp. 293-306.
—
Monastra
V. J., D. M. Monastra y S. George
2001 «The effects of stimulant therapy, EEG
biofeedback and parenting style on the primary symptoms of
attention-deficit/hyperactivity disorder». Applied Psychophysiology
and Biofeedback, 27, pp.231-249.
— Monastra V. J., J. F. Lubar y M. Linden
2001
«The
development of a quantitative electroencephalographic scanning process
for attention-deficit/hyperactivity disorder: Reliability and validity
studies».
Neuropsychology, 15, pp. 136-144.
— Sterman, M. B., L. R. Macdonald y R. K. Stone
1974 «Biofeedback
training of the sensorimotor electroencephalogram rhythm in man:
Effects on epilepsy».
Epilepsia, 15, pp. 395-416.
REFERENCIA
ADICIONAL
—
Loo, S. K.
2003 «EEG and neurofeedback findings in AD/HD». The AD/HD Report.
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David
Rabiner,
Ph.D., es senior research scientist del Center for Child and
Family Policy en Duke University y ex miembro del Consejo Consultivo
Profesional del CHADD. Emite un boletín electrónico gratuito
llamado “Attention Research Update”, que puede verse en
www.helpforadd.com
Olafur
Palsson, Psy.D., es psicólogo clínico. Es profesor asociado en
el Departamento de Medicina de la University of North Carolina, en
Chapel Hill. El Dr. Palsson conduce investigaciones sobre la relación
entre la actividad mental y la salud física. Ha trabajado con científicos
del Langley Research Center de la NASA por varios años para
desarrollar nuevas maneras de entrenar las funciones cerebrales como
tratamiento del TDAH y para mejorar el desempeño de los pilotos en
las cabinas de los aviones.
Peter
Freer,
M.S. ED., es fundador y presidente ejecutivo de Unique Logic +
Technology, Inc., empresa líder en el entrenamiento de la atención
basado en el feedback. Freer es profesor veterano con extenso
entrenamiento en ciencias de la computación y en psicología
educacional. Actualmente desarrolla un sistema de feedback híbrido
que incluye también tecnología de la NASA.
NOTA:
Este
artículo ha sido publicado en
la revista Attention! de diciembre del 2003. Agradecemos a Patricia
Grady del National Resource Center on AD/HD y a la editora Petrina
Chong-Hollingsworth, ambas del CHADD, por permitirnos traducirlo y
publicarlo en nuestro boletín.
Artículo aparecido en el
boletín electrónico n.º 6 del APDA, del 11 de diciembre del 2004.
Puede ser leído en su versión original en inglés en: http://www.deficitdeatencionperu.org/rabiner.htm
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