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El jueves 10 de febrero del 2005,
en la ciudad de Lima, se efectuó una mesa redonda sobre Autismo y permeabilidad
intestinal, en la que participaron los Drs. Raúl León Barúa
(gastroenterólogo), Armando Filomeno (neurólogo) y Elena Piazzon
(psiquiatra), y la Lic. Geraldine Maurer (nutricionista), cuyo
moderador fue el Dr. Enrique Massa. Fue organizada por Pediatras
Asociados, que dirige el Dr. Javier Ferreyros, y se efectuó en la
Clínica San Borja. Paso a relatar lo expuesto por quien escribe
esta nota, con lo que coincidió la mayoría de los médicos que
participaron en la discusión.
En lo que se refiere al campo de
interés de la Asociación Peruana de Déficit de Atención (APDA),
quedó en claro que el Trastorno por Déficit de Atención con
Hiperactividad (TDAH) nada tiene que ver con los trastornos del
espectro autista. La dieta libre de gluten y caseína, que aun no se
ha demostrado que sea efectiva en el autismo, nunca ha sido evaluada
seriamente en el TDAH, por lo que no existe razón alguna para
recomendarla en este trastorno, que tiene tratamiento medicamentoso
de probada efectividad —especialmente con el metilfenidato y las
anfetaminas— acompañado
de terapias cuando ellas sean necesarias, y de la capacitación de
los padres para un buen manejo en casa. Quienes propugnan esta dieta
hacen esfuerzos desmedidos por meter en un mismo costal a problemas
tan dispares como el Trastorno por Déficit de Atención con
Hiperactividad y los trastornos del espectro autista.
Se trata de una dieta que, además
de no tener utilidad demostrada, es costosa si se aplica siguiendo
las recomendaciones de quienes la han introducido, lo que incluye
hacer análisis antes de su inicio y durante el tratamiento con
dicha dieta, que deben ser efectuados en el extranjero, y
administrar suplementos nutricionales y vitamínicos que deben ser
importados. También es muy difícil de implementar, debiendo la
madre someter a su hijo a un sufrimiento innecesario, al no
permitirle comer nada que contenga leche, trigo, cebada, centeno ni
avena, y perseguirlo —con tenacidad policíaca— durante todo el
día para que cumpla con esta prohibición.
Quedó en claro, también, que la
dieta libre de gluten y caseína para pacientes con autismo es un
tema para efectuar trabajos serios de investigación y no es un
tratamiento que deba ser recomendado por los médicos como un método
aceptado por la comunidad académica. Los estudios que se han
iniciado en la Universidad de Rochester, con el auspicio del
National Institute of Mental Health de los EEUU, van a dar sus
resultados preliminares en el año 2008:
http://www.clinicaltrials.gov/ct/show/NCT00090428?order=9
También se propuso el tema de
esta dieta para ser investigado en nuestro país, si se consiguen
los recursos económicos y humanos indispensables. Quedó también
abierta la posibilidad de que los padres de niños autistas, previa
información completa sobre la naturaleza y dificultades de dicho método,
puedan optar por esta dieta —como medida desesperada— pues no
existe tratamiento médico efectivo para este serio trastorno; esto
sin descuidar la educación especial, principalmente terapia del
lenguaje y conductual a cargo de profesionales expertos en este
trastorno.
Información adicional:
Nadie
con conocimientos y experiencia en el tema que nos ocupa puede
pensar o afirmar que el TDAH y los trastornos del espectro autista
—también conocidos estos últimos como trastornos generalizados
del desarrollo— tienen alguna relación entre ellos. Lo que puede
llevar a confusión, a quienes son ajenos a la práctica médica, es
que ambos trastornos son vecinos en el DSM IV (Manual Diagnóstico y
Estadístico de la Asociación Psiquiátrica Americana) por
iniciarse los dos en los primeros años de vida. Si queda cualquier
duda, basta con revisar los criterios diagnósticos de cada uno de
ellos (los trastornos generalizados del desarrollo o del espectro
autista están inmediatamente antes del TDAH):
http://personal.telefonica.terra.es/web/psico/dsmiv/dsmiv1.html#5
Ante una pregunta mía, la
Dra. Isabelle Rapin (neuropediatra de la escuela de medicina Albert
Einstein), quien es la máxima autoridad médica en autismo
de las últimas décadas, opinó —en un correo electrónico del
23.8.2004— que no había evidencia científica creible que
relacionara problemas intestinales y autismo:
"My
young colleague Dr. Rosario Valicenti is working on a paper
reviewing the entire literature on the relation of gut problems to
autism. Her main finding is that the literature is extremely weak,
so that there is no scientifically credible evidence of a relation
of autism to gut disease. Of course what is needed are
controlled studies, but this is not so easy to achieve, so that i am
not holding my breath that even one will be published soon.
Hope this answers your question".
El Cochrane Review,
reputada publicación sobre medicina basada en evidencias ha
abordado este tema: Millward C, Ferriter M, Calver S, Connell-Jones G. Gluten- and
casein-free diets for autistic spectrum disorder (Cochrane Review). In: The Cochrane Library, Issue 3,
2004. Chichester, UK: John Wiley & Sons, Ltd.
Fueron
revisados 30 estudios de la literatura médica relativos a la dieta
libre de gluten y caseína en los trastornos del espectro autista,
de los cuales rechazaron 29 por no cumplir con las mínimas
exigencias metodológicas. Incluyeron sólo un estudio que, de
acuerdo al Review está a favor de la evidencia anecdótica
de utilidad de dicha dieta en el autismo, pues hubo disminución de
los rasgos autistas. Concluyen diciendo que no hay suficiente
evidencia para que los médicos recomienden la dieta en los
trastornos del espectro autista, siendo necesarios estudios a gran
escala, adecuados y randomisados. El siguiente es el estudio
incluido:
Knivsberg
AM, Reichelt KL, Hoien T, Nodland M. A
randomised, controlled study of dietary intervention in autistic
syndromes,
Nutr Neurosci. 2002 Sep;5(4):251-61. A continuación
reproducimos literalmente los párrafos pertinentes del citado
Cochrane Review sobre dicho artículo:
"Single
blind, randomised trial (method: coin-tossing). Twenty children
with autistic syndrome and abnormal urinary peptide patterns
. Mean
age range of the intervention group was 91 months (range 62-120);
mean age range of the control group was 86 months (range 59-127). Gluten
and casein free diet vs normal diet. Duration of the study, 12 months
Autistic traits (as measured by the DIPAB). Cognitive skills (Leiter
International Performance Scale). Linguistic ability (ITPA &
Reynells språktest. Motor ability (Movement Assessment Battery for
Children).
The
one trial included reported results on four outcomes. Unsurprisingly
in such a small-scale study, the results for three of these outcomes
(cognitive skills, linguistic ability and motor ability) had wide
confidence intervals that spanned the line of nil effect. However,
the fourth outcome, reduction in autistic traits, reported a
significant beneficial treatment effect for the combined gluten- and
casein- free diet.
Reviewers’ conclusions:
Implications for practice. Though the results of one small trial
adds weight to the existing anecdotal evidence for a gluten- and/or
casein-free diet for autism, there is not yet sufficient evidence
for clinicians to advise the use of such diets in cases of autistic
spectrum disorder. Implications for research: Well-conducted and
adequately-powered randomised controlled trials are urgently needed
in this area".
Si alguien está interesado en leer este Cochrane
Review completo, y no logra conseguirlo en Internet, puede
comunicarse con el APDA.
El CHADD (Children and Adults with
Attention-Deficit/Hyperactivity Disorder), la más importante
asociación de apoyo al TDAH del mundo, entre los tratamientos
alternativos no menciona siquiera por su nombre a la dieta libre de
gluten y caseína, hablando sólo de “sensibilidad a alimentos”
y señala que los expertos consideran que el porcentaje de chicos
con TDAH que tienen dicha sensibilidad es bajo.
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